miércoles, 8 de junio de 2011

A falta de pan...- buenas son las bolsas de agua caliente.


Entré a casa con los pies congelados, me di una ducha interminable hasta que mis huesos se calentaron y así con mi bata y mi pijama de Pitufina (lo digo por el color) me preparé para ir a la cama. Sin querer encontré en un cajón del baño, “una bolsa de agua caliente”, la miré con cariño y pensé: “ Si de chica mamá te calentaba la cama con esto, por qué no recordar ese momento tan feliz de tu vida". Lo curioso es que no recuerdo cuando la compré, jamás la usé. Bueno…. hasta ahorita. Vaya que pela chancho esto!!!

lunes, 6 de junio de 2011

Pon una vela en la ventana
Porque siento que tengo que moverme.
Aunque yo me vaya, me vaya
vendré a casa pronto
Con tal de que pueda ver la luz

domingo, 5 de junio de 2011

" Decile a los duendes que me devuelvan el corazón. No se donde lo dejé..."


Leí esta frase en twitter y me gustó para traerla al blog y escribir algo muy escueto.

Yo diría: "Decile a los duendes que no busquen nada porque el corazón jamás lo perdí pero lo que sí dejé y deseo que todavía esté ahí, el sentimiento más importante que entregué en mi vida".
Decile a los duendes...

sábado, 4 de junio de 2011

Justo hoy!!!


No tenía un buen semblante. Cuando me vio se disculpó conmigo porque necesitaba ausentarse por un rato, me preguntó si podía volver más tarde para poder atenderme ya que no iba a demorarse demasiado. "Si,claro, Minler cuando regreses, me llamás y vuelvo...". Y así salí del Spa pensando en regresar.
Minler es la dueña y siempre trata con mucha dedicación la piel de mi rostro además de ser una excelente profesional es una mujer muy graciosa, pero hoy tenía una mirada distinta que me hizo pensar que algo andaba mal.
No pasó mucho más de una hora que ya estaba acostada en la camilla, fue ahí que le dije: “Estoy hecha un desastre con el sol del verano, hace algo por favor”. Su comentario fue : “Tenes una piel de cuero increíble” Por un momento pensé: "¡Qué bueno!" Supuse que era un elogio, pero no… dejémoslo ahí.
Mientras me untaba con un ácido la cara comenzó a hablar de su problema, yo sabía que algo pasaba, hasta ahí íbamos bien todo estaba minuciosamente controlado, digo … el ácido.
¿Sabes qué pasa? Siguió diciendo “me separé y vengo de firmar una garantía para mi esposo, bueh.. mi ex, para que pueda alquilar . A mí no me gusta dejar a ninguna clienta colgada pero tenía que ir, disculpame." -Todo bien, no te preocupes. ¿ Qué le podía decir?-. Mientras sacaba el menjunje de mi rostro tomó la lupa y con los DEDITOS comenzó a triturar mi nariz mientras seguía hablando: “El muy cretino cuando terminamos de firmar me dijo : “PERFECTO!! Todo salió bien” – En ese “perfecto” sentí un pellizco que me permitió ver las estrellas sin estar en el Planetario y en un tiempo increíble - "¿Te das cuenta? 29 años juntos, encima me pregunta como si nada, si es barato 3kg de pollo a $38 porque según él , le va a rendir muchísimo ahora que va a vivir solo” "¿ A vos te parece lo que me dijo?" En ese momento sentí que no podía respirar, mientras ella seguía diciendo “¿Te parece? ” “¿Te parece?” "Te pareceee" Me parece que mi cara va desapareciendo, pensé y al grito dije Minleeeeeeeeeeeeeeer, no! No! No! No me pareceeeee !!!! Quitó sus manos de lo que quedó de mi y las dos, casi al mismo tiempo, comenzamos a reírnos tanto que nos fue imposible dejar de hacerlo por unos minutos. Lo bueno de esto, que su mirada ya no era la misma que vi cuando entré y con la sonrisa que siempre la caracterizó, me miró y terminó diciendo: “¡Pobre! Creo que caíste en un mal momento.”
Y si, pero a pesar de todo … salí divina.

jueves, 2 de junio de 2011

AMOR VERDADERO

Era una mañana agitada aquel día en que un caballero, que tenía alrededor de 80 años, se presentó para que le quitaran los puntos de una herida en su pulgar. Manifestó que estaba apurado porque tenía una cita a las nueve.
Le dije que tomara asiento, sabiendo que debería esperar más de una hora para que alguien pudiera atenderlo. Lo observé mirando su reloj y decidí que, como no estaba ocupada con otro paciente, lo atendería yo misma. Mientras me ocupaba de su herida, nos pusimos a conversar. Le pregunté si tenía turno con el médico esa mañana ya que estaba tan apurado. El caballero me dijo que no, que debía ir al asilo de ancianos a desayunar con su esposa. Entonces, le pregunté por su salud. Me dijo que ella estaba allí desde hacía un tiempo y que padecía Alzheimer.
Mientras hablábamos y yo terminaba de vendarle la herida, le pregunté si ella se preocuparía al ver que él llegaba un poco tarde. Me contestó que ella ya no sabía quién era él, que hacía ya cinco años que no lo reconocía. Me sorprendí y entonces le pregunté: “¿usted todavía va todas las mañanas aunque ella no sepa quién es?”
Me sonrió mientras daba una palmada a mi mano y me dijo: “ella no me conoce, pero yo todavía sé quién es ella.” Tuve que contener las lágrimas al verlo partir.
Anónimo.